Un día que debería de durar todo el año.

Cada 30 de enero, en las escuelas se celebra un día muy especial, un día que para nosotros…¡debería durar el año entero!
Hoy, miles de niños y niñas están celebrando el día escolar de la PAZ y la NO VIOLENCIA, en conmemoración de la muerte de Gandhi, quien nos dejó estas sabias palabras: “A los niños antes de enseñarles a leer, hay que ayudarles a aprender lo que es el amor y la verdad”

Por ello, para enseñarles a los/as más peques lo que el amor, la verdad, la amistad, la empatía, el diálogo… y que además duré todo el año, os proponemos la siguiente actividad.
En primer lugar, este maravilloso cuento, que dice así: “Dicen que en un país muy lejano, en un precioso valle, existía un pueblo rodeado de bosques que,
como todos los pueblos, tenía una plaza. Dicen también que en el centro de la plaza había un árbol enorme que todos conocían como el árbol de la paz.
Cuentan que los niños y las niñas del pueblo, al atravesar cada día la plaza para ir a la escuela, se preguntaban de dónde venía su nombre. Se lo preguntaron a la maestra, pero no pudo contestar porque, cuando ella nació, el árbol ya estaba allí.
Tenían tanta curiosidad que un día la maestra les invitó a que preguntaran a sus padres y madres, a sus abuelos y abuelas y a todas aquellas personas que podrían conocer la procedencia de un nombre tan extraño para un árbol.
Todos los niños y niñas se entusiasmaron con la idea, porque ya sabéis que a todos los niños y niñas del mundo les encanta investigar.
Imaginaros cuál sería su sorpresa cuando comprobaron que ni los padres, ni las madres, ni los abuelos, ni las abuelas, ni nadie en el pueblo podía sacarles de la duda porque también, cuando ellos nacieron, el árbol estaba allí.
Cuentan que un día, uno de los ancianos del pueblo se sentó bajo el árbol, en busca de alguna señal que les aclarase el misterioso nombre. No la encontró, pero sí comprobó que a su alrededor se habían ido sentando otras personas que, o no se conocían entre sí, o normalmente peleaban sin parar, y que , sin embargo, allí hablaban unas con otras, contándose mil cosas.
A partir de entonces, cuando alguna persona necesitaba que alguien le escuchara o necesitaba resolver algún conflicto con un vecino o vecina, acudía al centro de la plaza porque sabía que siempre encontraría bajo el árbol la forma de hablar con los demás.
Poco a poco, el tiempo pasó y dejaron de preguntarse por el origen del nombre, porque descubrieron que a la sombra del árbol podían hablar, ser escuchados, resolver problemas y conocerse la noticia todos los pueblos de los alrededores plantaron un árbol en el centro de sus plazas y que, a partir de entonces, en todo el valle y en cada uno de esos pueblos existe un lugar donde la gente se reúne para DIALOGAR.”
Pero como los niños y niñas aprenden sobre todo haciendo, lo siguiente será fabricar nuestro propio árbol de la paz para nuestra escuela/hogar.

Para ello necesitaremos:

  • Papel continuo
  • Chinchetas
  • Lápiz
  • Pintura marrón
  • Pinceles
  • Papel de seda de color verde
  • Pegamento.
  • El adulto se encargará solo de dibujar la silueta de un árbol con lápiz sobre papel continuo y colocar dicho papel en la pared con ayuda de las chinchetas, en un espacio que invite a la tranquilidad. Los niños y niñas serán ahora los encargados/as de coger pincel y pintura para el trono y bolas de
    papel de seda y pegamento para la copa del árbol. ¡Nos quedará un precioso rincón donde también nosotros/as poder dialogar cuando lo necesitemos!
    Podemos añadir: alfombra o sillas para sentarse, objetos que nos ayudan a calmarnos, algún cuento… todo aquello que podamos usar para sentirnos mejor en compañía, bajo la sombra de nuestro árbol, que se quedará para disponer de él en cualquier momento que lo necesitemos 😉 ¡Pero esto no queda solo aquí! porque nosotros si hemos descubierto el origen de este árbol, y es que el árbol de la paz es un símbolo de la cultura iroqués (nativos de América del norte).

    Se trata de un pino que era el símbolo de la Constitución iroquesa conocida como la Gran Ley de la Paz, ya que en sus rituales, las armas eran enterradas bajo un árbol para sellar un acuerdo de paz entre las naciones.
    Con los mayores, que ya saben leer y escribir, podemos proponerles enterrar baja nuestro árbol todo aquello que no les hace estar en PAZ, y repetir así este ritual tan bonito que surgió tantos años atrás. Esperamos que os haya gustado nuestra idea.
    ¡Feliz día de la Paz!
    (Cuento publicado por Isabel Muñoz Martínez e Isabel Gavilán Villarejo en www.aulaintercultural.org)

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