¿TE HAS PARADO ALGUNA VEZ A PENSAR QUÉ ES EL TRABAJO?

El trabajo es algo que caracteriza al ser humano, el hombre ha construido y construye la vida trabajando, utilizando su mano y su mente como instrumentos de la personalidad, órganos de la inteligencia y de la voluntad.
El trabajo del adulto y el trabajo del niño/a son ambos imprescindibles para la vida de la humanidad.

 

Veamos como es el trabajo del adulto…
El trabajo del adulto se puede resumir en construir y mantener el ambiente, se trata de un trabajo externo, productivo, un trabajo social y organizado. Y este trabajo se produce bajo leyes sociales y naturales:
La ley de subdivisión del trabajo: los adultos se diferencian entre sí por lo que producen, por el tipo de trabajo que realizan, porque cada uno se dedica aun aspecto concreto.

La ley del mínimo esfuerzo: el adulto procura alcanzar el máximo de producción, trabajando lo menos posible. No desde una perspectiva negativa, sino bajo la idea de tener una mayor producción con un menor consumo de energía, igual que se busca en la maquinaria que sustituye al hombre.

En muchas ocasiones estas leyes son invadidas por la posesión del adulto desviado, de forma que la división del trabajo se sustituye por la explotación del trabajo ajeno, ocultándolo bajo leyes creadas por el adulto por su conveniencia.

El niño/a crece en este ambiente aunque aún le es imposible de participar en la labor social del adulto, pues no puede desempeñar labores como ser abogado/a, carpintero/a…, quedando el niño/a apartado de la forma de organización social del adulto.

Pero el niño/a siempre está junto al adulto, y éste adulto, que quiere seguir trabajando, ve al niño/a en muchas ocasiones como un “estorbo”, y para que no le moleste en su día a día, le obliga a mantenerse a un lado, haciéndole pasivo o llevándole a un lugar llamado escuela, donde el niño/a permanece hasta que es capaz de incorporarse al mundo de producción del adulto.

¿y el trabajo del niño/a? ¿cómo es?

El niño/a también tiene su trabajo, se encarga de su propia labor, la labor de crear al hombre/mujer que será el día de mañana. Se trata de un trabajo inconsciente que surge del interior del ser, de forma natural. Es un trabajo basado en la actividad, en el ejercicio continuo, que se forja en base al contacto con el medio, ese mismo medio que el adulto utiliza y modifica.

Podríamos decir que el adulto perfecciona el ambiente, mientras el niño/a perfecciona el ser.

Comparemos ahora ambos trabajos…

Entre el trabajo del adulto y el trabajo del niño/a, encontramos aspectos totalmente contrapuestos, veamos algunos de ellos:

• Cuando un niño/a está trabajando, no lo hace para alcanzar un objetivo concreto, una finalidad externa, su objetivo es el trabajo en si mismo, en cambio el adulto siempre encuentra una finalidad a su labor, trabaja conscientemente por y para algo.

• El niño/a no sigue la ley del mínimo esfuerzo, sino todo lo contrario, pues pone en juego una cantidad enorme de energía en lo que hace, repitiendo el trabajo las veces que considere necesario, centrado en el momento, sin fijarse metas.

• El niño/a no trabaja a cambio de una remuneración ni por conseguir beneficios. Le basta con cumplir por si solo la labor de su crecimiento y desarrollo por completo.

• En el caso del niño/a, nadie puede asumir sus fatigas, nadie puede crecer en su lugar, a diferencia del adulto que sí puede ser sustituido en su trabajo.No es posible que el niño/a para llegar a ser un joven de 20 años, busque la manera de emplear menos tiempo en su trabajo. La naturaleza en su interior es quien marca los pasos, y si nos saltamos alguno, se producen deficiencias graves en el desarrollo del ser humano.

• El adulto actúa siempre por motivos externos que le exigen esfuerzos, sacrificio y fatiga. El niño/a, sin embargo, no se fatiga con su trabajo, al contrario, se hace más fuerte, crece con su labor y por eso el trabajo aumenta sus energías.

El principal problema de la convivencia de ambos trabajos es que, sin diferenciar los dos tipos de trabajo, el adulto no puede comprender al niño/a y por eso le impide trabajar, entendiendo que el reposo es lo mejor para su crecimiento. El adulto se encarga de hacer todo por el niño/a porque sigue las leyes de su propio trabajo: el mínimo esfuerzo y la economía del tiempo, dos aspectos que en nada afectan al niño/a. Cuando se le deja al niño/a su propio espacio, lo primero que reclama es: ¡quiero hacerlo solo!.

El adulto debe ayudar al niño/a, pero a que pueda actuar y efectuar su trabajo por si solo, sin obstáculos, de ahí la importancia de preparar al adulto en su labor frente al niño.

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